Dentro de la mitología griega, existía un dios menor llamado Kairós. Se le representaba con unas alas en los pies o la espalda, con un mechón de pelo en la frente y calvo por detrás. Los romanos tenían algo similar, una diosa a la que llamaban Occasio (Ocasión, Oportunidad), que también, al igual que a Kairós, era representada con alas y calva por detrás. Este dios Kairos, venía a representar a la oportunidad que se presenta, el tren que solo pasa una vez, por eso llevaba alas, porque siempre estaba de paso, casi irrumpiendo, sin avisar. Estaba calvo por detrás, de manera que, una vez que te ha rebasado ya no tienes de dónde asirle para retenerle, de ahí viene el dicho de “la oportunidad la pintan calva” o “esto ha sido cogido por los pelos”. Representa el momento oportuno que, si se sabe aprovechar, supondrá un antes y un después en la vida. Quien más, quien menos, tiene guardada una posibilidad así en la manga. Puede ser una forma de consuelo para no perder la esperanza.

En el evangelio de Lucas  18:35, se nos relata el caso de un mendigo ciego que se encontraba a las puertas de la ciudad de Jericó pidiendo limosna cuando Jesús de Nazaret se disponía a entrar en ella. Al oír el tumulto del gentío, preguntó a ver qué era aquello. Le respondieron que era Jesús. Al escuchar esas palabras, el ciego comenzó a llamar a voces a Jesús, casi armó más alboroto que la propia multitud, de manera que los que abrían la marcha le reñían para que dejara de vocear. Pero el  ciego no se daba por aludido y seguía llamando a Jesús. Finalmente éste, pidió que se lo acercaran. Una vez ante él, Jesús le preguntó a ver que quería. ¡Recibir la vista! En ese mismo instante se operó el milagro y comenzó a ver. Entró junto con la muchedumbre en la ciudad dando voces de alegría y alabando a Dios.

Probablemente este hombre ciego no sería capaz de disertar sobre el concepto greco-latino del tiempo, pero tenía mucho que decir acerca de cómo aprovechar las oportunidades. Así se lo hizo saber a todo Jericó. Probablemente en aquella ciudad había más ciegos como él, pero solo él recobró la vista. La oportunidad también se les presentó a ellos, pero no todos fueron capaces de verla.

Jesús se presenta como la oportunidad siempre vigente. A diferencia del dios Kairós o la diosa Ocassio, no es un mito, a pesar de que en estos tiempos, a veces, se le pretenda relegar a ese ámbito. Mientras tengamos vida, nunca será una oportunidad perdida siempre y cuando tengamos la disposición de recurrir a Él. El ciego había oído que ese tal Jesús curaba a los ciegos y no quiso dejarle pasar de largo. Porque Jesús se ha constituido como la respuesta para todos aquellos  que están cansados de buscar y no encontrar, de llegar siempre tarde cuando el tren de la oportunidad ya se ha ido. De aferrarse a falsas ilusiones o resignarse al fracaso. Jesús siempre supondrá un antes y un después para la vida de aquellos que se encuentren con Él.

Luis Ramos