Una vez más nuestro país se encuentra inmerso en » tiempos de elecciones «. Primero elegimos al gobierno de la nación y ahora nos toca elegir entre aquellos partidos que gobernarán nuestros pueblos y ciudades y algunas comunidades autónomas, sin olvidarnos de Europa, que también renueva su parlamento.

Para nosotros los creyentes en Jesucristo, este asunto siempre ha sido un dilema importante. ¿ A quién daré mi voto ?. Están desde los que consideran que votes a quien votes nada cambiará en lo esencial, hasta los que lo consideran un deber ciudadano. Y es cierto que no es fácil determinar el destino de tu papeleta.

Tampoco tenemos referentes bíblicos que nos den una orientación, ya que en el mundo del comienzo de la era cristiana, lo cierto es que se botaba poco o más bien nada, por tanto creo yo, cuando buscamos el candidato ideal o el partido más cercano a nuestro pensamiento ético y moral, tendremos que rebuscar en sus programas y entonces decidir, sin olvidar que la respuesta a los verdaderos problemas de nuestro mundo, no está en la política sino en alguien que es capaz de cambiar la vida de millones de personas y que nosotros llamamos Jesucristo

S.T.